RAYO MAJADAHONDA (3) 1 · 1 (4) REAL SPORTING DE GIJÓN

CRÓNICA INFORAYO.COM // Ciento veinte minutos, más los penaltis, hicieron falta para que ayer el Sporting de Gijón se llevara a casa la continuidad en la Copa del Rey. Vimos, sin embargo, a un Rayo Majadahonda, plagado de jugadores inusuales como Echu o Benito Ramírez, en los que Iriondo confió con la doble intención de testearlos fuera de la ferocidad de LaLiga 1|2|3 y de reservar a las grandes bazas del equipo para el encuentro del domingo ante el Reus, cuya eventual victoria podría significar un insólito acercamiento a los puestos de play-off. Las apuestas, de momento, dan como favorito al Reus, pero lo cierto es que ahora mismo el Rayo tiene tres puntos más en la clasificación que el equipo catalán.

Las dos últimas victorias, contra el Sporting y el Real Oviedo, nos habían hecho fabular una victoria contra el equipo gijonés, que finalmente no se produjo. O quizá sí debería haberlo hecho, ya que de los 120 minutos de partido, el Rayo pudo haber dominado perfectamente en 75, o lo que es lo mismo, segunda parte y prórroga.

Al poco de comenzar el encuentro se lesionó Jorge García, lo que dejó momentáneamente en estado de shock a un Rayo que había organizado su juego teniéndole en cuenta. Curiosamente de origen gijonés, el defensa fue rápidamente sustituido por Jeisson. El Sporting aprovechó esta situación y metió gas al motor. Los jugadores asturianos dominaron entonces el juego, que se centró en el campo del Rayo, presionando a un Ander Cantero que hizo un muy buen partido. En el minuto 15 Cantero paró sin dificultad un tiro por lo bajo de Neftali, pero no pudo detener el balón en el 22 cuando ese mismo jugador remató de derecha a izquierda, una jugada desconcertante en la que el portero majariego no tuvo capacidad de reacción. El Sporting se había puesto por delante, aunque eso no desanimó en absoluto al conjunto rayista. Para nada. Tras unos cuantos minutos más de superioridad del visitante, el Rayo metió caña y se introdujo de lleno en el partido. Siempre le pasa eso al Rayo: necesita unos minutos para calentarse. Ese Rayo flojo del comienzo se estaba convirtiendo en una verdadera molestia para un Sporting que iba cambiando la estrategia a la de defender el resultado. Después de unos minutos de tira y afloja en la que prácticamente no hubo ninguna acción de interés, el árbitro pitó final del primer tiempo.

El descanso sirvió al Rayo para reorganizar su táctica y salió al campo como un león. Fue entonces cuando comenzó una situación de superioridad majariega que se mantendría hasta los penaltis, que en ese momento nadie imaginaba. En el 48 la tuvo Jeisson, pero se le fue muy alta. Desde entonces, el equipo de Rubén Baraja acorralado por el de Antonio Iriondo, que aprovechó la buena marcha del Rayo para cambiar a Echu, que, pese a ser un jugador aún en formación realizó una buena primera parte, por Fede Varela. Óscar Valentín y Morillas tuvieron sendas oportunidades, pero la más clara fue la de Toni Martínez en el setenta, que se fue rozando el larguero. Allí el Rayo pudo haber empatado. Aunque el Rayo ya era superior, Cantero vio acercarse peligrosamente el balón el varias ocasiones. De hecho, en el minuto 73, el sportinguista Pedro Díaz pudo haber sentenciado el partido con un gol que chocó con el larguero, de forma parecida a lo que le había pasado a nuestro Toni poco antes. Tras esta acción, el murciano fue sustituído por Nico Schiappacasse. No hubo más oportunidades de gol, aunque el Rayo jugaba, a la vez, con la tranquilidad de no sentir una presión excesiva del rival y la ansiedad por empatar el partido de una vez, porque ya se estaba acabando. La afición rayista pitó en el 85 por la lesión de Santana, del Sporting, que hizo detener el juego un minuto.

De izquierda a derecha, Ruibal (autor del gol), Galán y Morillas, tres de los mejores del partido. Imagen: C. F. Rayo Majadahonda.

Y cuando parecía que el Sporting ya estaba en dieciseisavos, después de un último intento de Galán que fue parado sin dificultad por Dani, portero del equipo asturiano, y después de multitud de córners que esperanzaron a los majariegos, el gol llegó. Con una asistencia de Iza, el bético Aitor Ruibal empataba… en el 90. Fue un gol bonito, incluso saboreado por el propio Ruibal. De derecha a izquierda, dentro del área. Dani no pudo hacer nada. El colegiado añadió cuatro minutos al segundo tiempo, en los que el Rayo, con su afición, se envalentonó y buscó rematar la faena. Enzo estuvo muy cerquita, pero no fue preciso lanzando el balón, que se le fue por arriba. Final. Final del segundo tiempo: empezaba la prorróga.

El Rayo metió aún más leña al fuego y, al poco de empezar el primer tiempo de la prórroga, Fede Varela y Nico hicieron dos remates que no fueron certeros: uno se fue fuera, y otro fue parado por el meta. En el 99 Galán pudo haber hecho el segundo gol pero, mala suerte, pero se fue algo desviado, cerca del palo izquierdo. El Rayito seguía fuerte, pero no conseguía dar con la tecla adecuada. Cantero no tuvo que hacer casi nada, ya que los pocos tiros del Sporting que se sucedieron durante esos minutos se iban fuera. En la segunda parte, Fede Varela ejecutó una gran jugada desde fuera del área que fue detenida a ras de suelo por el portero sportinguista. El equipo de Iriondo no dejaba de presionar fuerte, parecía que en una de esas iba el gol. Al Sporting le costaba salir de esa presión del Rayo, y durante muchos momentos la totalidad de los jugadores se encontraba defendiendo. Antes del pitido final, el Rayo tuvo tres oportunidades más: una de Galán en el 113 en la que el balón se fue un pelín desviado, otra de Iza en el 114 que fue rechazado por la defensa del Sporting y, finalmente, una última de Fede Varela en el minuto de añadido que se marchó arriba.

Penaltis. La primera vez que el Rayo se iba a la tanda de penaltis en un partido, en sus cuarenta y dos años de historia. Nunca antes había pasado. El inicio fue esperanzador para el Rayo: fallo del Sporting y gol de nuestro Galán. Luego, gol del Sporting, fallo del Rayo, gol del Sporting, fallo del Rayo y gol del Sporting. Uno a tres. Nos tocaba: fallábamos esa y nos íbamos. Y si la metíamos, los otros también lo hacían y también nos íbamos. El destino nos dio una última oportunidad y el Rayo marcó, el Sporting falló y el Rayo volvió a marcar. Nos encontrábamos en igualdad absoluta. Tres a tres. Tras cinco intentos de cada uno, iban dos tiros más, en los que la victoria sería para el que tuviera una mínima ventaja. El Sporting acertó. Turno del Rayo: o marcábamos o a casa. La fortuna no le acompañó a Nico y falló ese penalti decisivo.

El Real Sporting de Gijón se llevaba así el pase a la siguiente fase de la Copa del Rey, algo nada destacable hablando de un equipo con una trayectoria como la del Sporting, pero que, sin embargo, fue celebrado por el entrenador Rubén Baraja, que hasta ese momento su situación había pendido de un hilo.

El Rayo Majadahonda perdió, con su “plan B”, con muchos jugadores diferentes a los que solemos ver en Liga. Perdió con un partido espectacular del 45 para delante, perdió con un espectáculo de encuentro, que fue in crescendo hasta el último momento. Perdió pudiendo haber ganado. Perdió, en mi opinión, mereciendo haber ganado. La vida es así, el fútbol es así, y la quiniela de los penaltis (aunque suena a topicazo) es así. Ahora, a concentrarse exclusivamente en la Liga, y a ganar el domingo en Reus, que con la Copa ya nos reencontraremos en la 2019-20.

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